Novelas

 

 

LE JARDIN ET L’OUBLI

 

(roman) 

J'ai fait de mon mieux pour couper les branches de quelques arbustes du jardin ; j'ai réussi à les faire refleurir et à ce que leurs fleurs soient plus visibles quand on s'approche. Je peux voir maintenant voltiger les papillons, les abeilles, les guêpes et autres insectes que je suis incapable de distinguer les uns des autres, tant ils se ressemblent et tant ils représentent de variétés à mes yeux. Parfois je me fais l'effet d'être un intrus sans sommeil, même si c'est bien à moi qu'il incombe d'arroser ce jardin. Il me reste encore à tailler ces fleurs et ces autres cyprès qui ont poussé en désordre. J'ai promis tant de choses que lorsque je regarde ce jardin, où tout me donne l'impression de posséder une imprévisible limite, il m'est difficile d'imaginer une réponse à toutes ces promesses. Je me perds dans cette petite mer et ne me souviens de rien. L'oubli me vainc, me soustrait au matin, quand je me lève et me mets à la fenêtre de ma chambre pour voir ce jardin, que mes ancêtres auront déjà tellement vu

El huerto y el olvido

 

Novela publicada en París en la editorial L'harmattan

 

 

Ayer me crucé con un vecino, y me preguntó si yo disponía de algún tiempo libre para ayudarle, según entendí, a cortar algunos árboles en el campo. No le di una respuesta definitiva. Seguramente vendrá hoy a saber si cuenta conmigo para cumplir con la tarea que se ha propuesto. Quisiera entenderlo así, yo que no sé nada de cortar árboles. Nunca he cortado un árbol, pero imagino la caída, el soplo que harán las ramas cuando toquen el suelo. En el espacio se inscribirá un vacío, una inmensa polvareda y un majestuoso ser material abatido por un instrumento y una voluntad. Ahora pienso en los pájaros que habrán escogido ese árbol para construir sus nidos, y los otros innumerables habitantes, de cuya morada serán expulsados en la violenta caída. Sigo estirando mis piernas flacas, para que pase este adormecimiento, para olvidarme del sueño que ha comenzado a invadir mi mente contemplativa. ¿Qué decirle al vecino si me ve cojeando? Tal vez nada. Simplemente nada. Al verme en tal estado, se irá pensando que soy un inútil, y yo no quiero serlo. Puede pensar también que es una maña mía para excusarme y no participar en su faena. Nadie es imprescindible, entonces habrán otros quiénes asistan con presteza, otras voces se cruzarán, otras risas, otros gritos, otros sudores se mezclarán con ese polvo, ya pegajoso, que levantarán las ramas de los árboles derribados. El último gemido del árbol será ese ruido ahogado que produce la caída