Señor presidente, Conga no va!

 

Hasta dónde vamos a matar la tierra,

el aire, la semilla y el campo que nos nutre.

Dónde irá la lluvia,

dónde los niños que no podrán beber el agua,

que del cielo nos ofrece Dios.

No hay más hondo lamento de la tierra,

cuando me matan un árbol,

me aplanan una montaña,

cuando el polvo negro sube y sube,

hacia las colinas como bandera de la muerte.

Dejad la Tierra a la Tierra,

el agua que nutre las montañas,

los pájaros, las plantas y los hombres.

La piedra, cuyo corazón me muestra,

me muestra también su dolor,

su miedo, su terror de verse triturada.

Cómo vamos a matar las venas de la tierra,

las lágrimas del niño con su madre,

al oír el ruido de las máquinas,

que a destruir se acercan, su pradera,

sus lagos; a contaminar sus ríos,

a contaminar la tierra, a destripar la tierra.

Pensad en el fruto que nos da la tierra,

no en el oro ni el fierro,

que otros, como ayer, se llevarán.

Entonces nada quedará,

ni la vida ni el agua,

ni la paloma ni el canto.

Qué dirán de nosotros, los pájaros del campo,

mañana cuando salga el sol,

cuando hayamos regresado al polvo,

al polvo del olvido o del recuerdo.

Dejad que el agua nutra,

los pasos de la gente,

aquella que vivió siglos y caminos,

aquella que defendió la tierra,

como hoy cuando grita

hacia las nubes,

hacia el silencio de la noche.

Cómo vas a dejar,

que otras manos,

les arranquen la vida,

el sustento de la vida,

si tan solo desean vivir,

como vivieron sus ancestros,

en harmonía con el aire y la tierra,

con las montañas y las venas de la tierra.

Escuchad el grito de la madre tierra,

el grito que del pueblo sale.

Límpiate los ojos para ver,

los lagos que no deseas ver,

y la lumbre que brota en cada amanecer.

Entonces habrá un ruido,

clamoroso como un trueno.

Serán los gemidos de la tierra,

ya herida; del río, ya herido.

Que las praderas y los lagos queden,

ahí donde los dejó el Señor.

Cómo vais a decirle no a la hierba,

al trigo, a los frutos de la tierra,

a los pasos del niño que empieza a caminar.

NO, señor presidente,

CONGA NO VA!

 

Paris 30-7-12