En Paris 2013 (Parroquia Saint Medard)
En Paris 2013 (Parroquia Saint Medard)

La luz del camino

 

 

Tengo este sueño para seguir andando.

 

No siento dolor, no quiero sentirlo,

ni el sol ni la nieve, en el nublado horizonte.

Unos fortalecen sus brazos, no su corazón,

otros enriquecen sus manos, no su corazón.

 

Tengo esta Luz para seguir andando.

 

No siento ni sed ni hambre en el camino,

ni el viento ni la lluvia golpean mi cansado cuerpo.

Entre olivos y peñascos me siento.

Miro el universo, el cielo y las nubes.

 

Tengo este sueño para seguir andando.

 

En silencio voy por el sendero ya andado,

y busco mi nombre en el vasto laberinto.

Miro las piedras y las ramas,

miro de dónde sopla el viento.

 

Tengo esta Luz para seguir andando.

 

Me acerco al centro de la noche,

entre luces sigo la huella de la Luz.

Unos nutren su cuerpo, no su corazón,

otros adornan su cuerpo, no su corazón.

 

Tengo este sueño para seguir soñando:

Un río, una montaña, un árbol,

para reposar junto a ellos mi viaje.

Marchitados quedan los caminos mal andados,

tristes las huellas mal dejadas.

 

Tengo esta Luz para alumbrar mi casa,

la tuya, la nuestra, la casa que llevamos dentro.

Desde una piedra abracemos el sueño que tenemos,

desde otra, dejemos que la Luz abrace nuestro cuerpo.

 

Paris, 28-07-2009

 

CANTO PARA ELLA

Tú que vives allende el mar,

yo mirar tus ojos quisiera;

hoy cuando lluvia hay por aquí;

y mojando va mis pelos,

mis pasos y mi sombra,

que huérfana de ti,

camina tan callada, tan lejana.

 

Búscame en tus sueños,

en tus noches con estrellas,

que yo también mirando,

me quedo desde mi ventana,

el universo y la noche,

imaginando tus ojos

mirando las estrellas que titilan

para mis ojos.

 

La tierna primavera cruzando va,

los tiempos llanos e infinitos para ti,

tú que me has traído tu voz,

bella lejana, para alimentar mis días,

y alejar las penas de mis tristes ojos.

 

Te espero en la frontera de los días,

en el limbo de la noche más oscura,

para entregarte una flor y un canto.

Haya viento o nubes bajo el cielo,

cobijarte yo quisiera con mis brazos,

cada día, cada noche, aquí y allá,

en todas partes donde brille el sol,

en todas partes donde sombra haya,

noche o silencio; frío o dolor,

allí quiero estar contigo, junto a ti.

Cuando la peste camina

Como las olas del mar, el viento,

ruge entre las ramas y las calles,

que se inundan de la peste,

hoy, cuando salen a exhibir sus cuerpos,

sus voces y sus gritos: la miseria humana.

El desorden crece, anda y corre,

como un río putrefacto por las calles.

No es el dolor, sino la miseria,

las brasas, la lujuria, no el miedo,

de afirmar su voluntad contra la vida.

El mal crece, se multiplica en el aire,

en las oscuras alcobas donde duermen

los espectros que hoy se muestran,

por las calles gritando

su infernal codicia de matar la vida.

Qué será de nosotros, Divino Dios,

mañana cuando gobierne el mal,

qué serán de nuestros sueños,

de los niños entregados al infausto,

río que crece de un extremo a otro,

de la tierra, del tiempo,

devorando todo lo que encuentra,

como hoy cuando avanzan los gritos

infernales, por las calles de la ciudad.

El manto oscuro de la muerte

avanza, se extiende, se introduce,

por las rendijas de las casas,

por las fisuras de la memoria;

nada lo detiene, ni la lágrima ni el trueno.

Huyen las palomas, del estruendo,

se alejan los patos, que tranquilos

nadaban por el río como los cisnes blancos.

Buscan refugio más allá del ruido,

allende puedan protegerse de la peste.

La peste crece, se multiplica como el mal,

se apropian como hoy, de las calles y bulevares.

Amigos, hermanos, aléjense del ruido

perverso que corroe la memoria,

y ennegrece el alma que nos dio el Señor.

 

París 30-06-2012

EL CUERVO

Lo vi de lejos -llovía oscuridad
sobre su lomo despertaba la noche
El cuervo cantó -su voz afónica- venía él
entre una multitud desenfrenada

Sobre los hombros de la impiedad quise gritar
pero mi voz apenas aullaba de dolor
quise correr pero el viento se invertía
Nada podía contra la fiebre
Nada contra la muerte
El cuervo seguía en pos de mi pobreza
Era inútil desalentarlo a venir

Mas el pico del cuervo crecía
Nada aturdía el ansia maldita del cuervo
El cuervo era negro
completamente vestido de negro alcanfor
y negra mortaja
Sus garras -su pico- la noche venía
se venía la noche o la muerte

Sus alas en vuelo rayaban el aire
Volaba -muy soberbio el animal
-dije que volaba
arrastrando sus garras -surcando el aire
Yo dormía -tal vez soñaba
Su pico era curvo -saliente- oscuro
El cuervo era un cuervo de alas inmensas
Brillaban de oscuridad
Parecía un ángel del infierno

Verdá tuve miedo -horriblemente miedo
semioculto mi gorjeo miserable
luchaba contra mí mismo -por salir de mí mismo
y dejar el cuerpo envenenado

El lo veía todo
absorto calmado orgulloso hambriento
se acercaba dando saltos maderescos
allí mi cuerpo estirado -moribundo- dormido
Hacia él iba el cuervo

El cuervo era grande -selecto- místico y terrestre
flexionó el pico sórdido y sangricida
-Soy el cuervo -me dijo- la voz infernal crecía
-Soy el cuervo y vengo por ti-
decía la memoria muerta
Sobre mis huesos vino la sombra

-Soy el cuervo de la muerte- volvió a decirme
y la bestia no cejaba ante mis gritos
-soy el cuervo-soy el cuervo-soy el cuervo
Rampaba el eco abismal de sus profanas intenciones
Yo luchaba -luchaba interiormente
Pero el cuervo a destruirme andaba sempiterno

Al fin desperté
Cesó la tempestad
y de un golpe murió el cuervo

EAU SOLITAIRE

Eau solitaire, ne me surprends plus avec ton regard. Force inaltérable, cesse de me suggérer vents et mers de désespoirs. Je veux avancer sur le chemin dont j'ai tant rêvé. Laisse-moi rêver, guêpe du désert. Depuis la brumeuse altitude tu observes l'étendue de mon espérance. Je vais parcourir ces champs avec tout ce que j'ai. C'est peu de choses, ce n'est que l'évidence qui est restée avec moi malgré le temps. Je vais creuser la terre pour trouver mes images dorées, car ce visage-là ne m'appartient plus. A qui appartiendra-t-il ? Eau, conduis-moi à la mer, et toi, vent vagabond, va dire aux montagnes où je me trouve. Oui, c'est une ville aussi grande qu'un amour sans peines. C'est là que je suis assis jusqu'à la mort. C'est une ville ancienne baignée de coutumes modernes. C'est là qu'en silence je me dénude pour dormir. Il fait froid, un froid et une chaleur insupportables. Je vois le ciel nuageux ; le ciel gris de toute l'année. Eau, de toi je suis né, à toi je reviendrai ; mais je germe, croîs et souffre dans la terre. J'attends que revienne ma bien-aimée ; illusion sacrée que je n'ai encore jamais vue. Où sera-t-elle ? Les nuits dans cette ville sont profondes, parfois interminables. Chaque nuit je rêve de réalités innommables. Seul mon esprit solitaire les crée et les détruit. Elles restent là comme les rêves que jamais je ne vivrai ; cependant par toi je m'approche, eau qui descends les fleuves sauvages, d'un endroit que j'ignore. Il n'y a pas de pitié dans ton regard, tu veux seulement me perdre dans tes bras. Tu m'entraînes, assoiffée de mon âme, je résiste dans l'attente de ma bien-aimée. Où sera-t-elle ? Ce matin je l'ai cherchée. Ne l'aurait-on pas vue, ma bien-aimée, aux heures rocheuses du jour ? Elle est perdue, avec un sentiment que je suis seul à comprendre. Que comprendras-tu, toi, que comprendront-ils, eux ? Toujours tu descends de mes lèvres, eau éternelle : source d'une illusion qui attend.

 

AGUA SOLITARIA

Agua solitaria no me sorprendas más con tu mirada. Fuerza inalterable, cesa de sugerirme vientos, mares de desesperanzas. Quiero avanzar por el camino que tanto he soñado. Déjame soñar avispa del desierto. Desde la brumosa altitud observas toda mi esperanza. Voy a recorrer este campo con todo lo que tengo. No es mucho, es sólo la evidencia que ha quedado conmigo a pesar del tiempo. Voy a escarbar la tierra para encontrar mis imágenes doradas, porque ya este rostro no me pertenece. ¿A quién le pertenecerá? Agua, llévame al mar, y tú, vago viento, a las montañas diles dónde me encuentro. Sí, es una ciudad grande como un amor sin penas. Allí estoy sentado hasta la muerte. Es una ciudad antigua bañada en costumbres modernas. Allí en silencio me desnudo para dormir. Hace frío, un frío y un calor insoportables. Yo veo el cielo nublado; el cielo gris de todo el año. Agua, de ti he nacido, a ti quiero volver; pero germino, crezco y padezco en la tierra. Estoy esperando que vuelva mi amada; sagrada ilusión que jamás he visto. ¿Dónde estará? Las noches en esta ciudad son profundas, a veces interminables. Cada noche sueño realidades innombrables. Sólo mi mente solitaria las crea y las destruye. Allí quedan como los sueños que nunca viviré; sin embargo por ti me acerco, agua que desciendes por los ríos salvajes a un lugar que ignoro. No hay piedad en tu mirada, sólo quieres perderme en tus brazos. Me arrastras, sedienta de mi alma, yo resisto esperando a mi amada. ¿Dónde estará? Esta mañana he preguntado por ella. ¿No la habrán visto en las rocosas horas del día a mi amada? Ella está perdida con un sentimiento que sólo yo lo entiendo. ¿Qué comprenderás tú, qué comprenderán ellos? Sigues bajando agua eterna por mis labios: fuente de una ilusión que espera.

 

AUBE

Le jour se lève, comme toujours, avec ton souffle doux, à perturber ma solitude. Un vide a comblé mon rêve. Des mots qui ne me disent rien. Des feuilles qui tombent, s'amoncellent, se pourrissent en automne. Des défis à moi dans les temps de l'oubli. Je reste assis, attendant à une porte je ne sais qui, Aube, chaque soir lorsque déjà le jour se meurt. Je penserai à ta forme, jour naissant qui fus délire l'espace d'un instant. Que tous aillent chercher ce qu'ils ont laissé. Le destin ne connaît pas de trêve. Seuls, regardons la mer, depuis la plaine où nous sommes nés. Aube, constant point du jour que nous espérons tellement étreindre, nous les navigateurs. Emmène-moi, air, arôme protecteur, à tes profanes horizons, que jamais je n'ai fréquentés. Là-bas, je trouverai, vent annonciateur du mal, ce que j'ai perdu. Sur tes terres en or, oiseau solitaire, un jour je poserai ma tente. Je traverserai, Aube, la vaste mer pour contempler le lieu, où la nuit tu habites

ALBA

 

Amanece el día, como siempre, con tu aliento suave a perturbar mi soledad. Un vacío ha colmado mi sueño. Palabras que no me dicen nada. Hojas que caen, se amontonan, se pudren en otoño. Desafíos míos en tiempos de olvido. Quedo sentado, esperando en una puerta, no sé a quién, Alba, cada tarde al anochecerse ya el día. Pensaré en tu forma, amanecer que fuiste por un instante un delirio. Que se vayan todos a recoger lo que han dejado. No se detiene el destino. Miremos solos, el mar, desde el llano en que nacimos. Alba, constante amanecer que tanto esperamos abrazar los navegantes. Llévame aire, aroma protector, a tus profanos horizontes que nunca he frecuentado. Allá encontraré, viento anunciador de males, lo que he perdido. En tus áureas tierras, ave solitaria, acamparé un día. Cruzaré, Alba, el ancho mar para contemplar, dónde habitas en las noches.

Poema al Señor

 

Señor, nos has dado el viento, la nieve,

el sol, la lluvia y los caminos.

Cuando sopla el frío viento,

en tus brazos me acoges, como a un niño.

Y yo no siento ni viento ni frío en mis ojos.

 

Cuando golpea el sol como un azote,

corro a la sombra de tus manos,

y refrescas mi piel de ternura.

 

Cuando cae la lluvia como un mar abierto,

con el manto de tus ojos me cobijas,

y veo las cristalinas aguas de los ríos como un sueño.

 

Señor, cuando mis pasos encuentran mil caminos,

tu voz me guía entre la nieve,

bajo el sol y la lluvia,

contra todo viento helado.

por el camino y tu palabra.