Más allá del día

 

Libro publicado en París  en una edición bilingüe.

 

 

 

LA PARTIDA

 

He partido al otro lado del mar. No llevo ningún adiós en mi recuerdo. En la travesía, las aves, mis únicas compañeras de viaje, han preferido callar su canto. No sé nada de los días, aquellos que preceden y anteceden a las formas futuras. He presenciado el invierno. No he preguntado a nadie de la tierra a donde voy ni de la tierra que dejo. Sólo guardo un sueño debajo de una piedra, en el campo. Llevo este nombre que me han dado las aves al alejarme. Viaje, ya no nos alcanza la mano del olvido, aunque haya tempestad, en este vuelo que nunca esperemos, cruzar, como un viejo animal, el día. ¿Qué puedo decir de lo que soy? En alguna parte quedará mi cuerpo. No habrá fiesta, sólo en una piedra deforme, grabará, la tinta en la costra el nombre. Seguramente un día, no lejos de un allá, pernoctará, silenciosa y triste la lluvia. Un camino, ya herida la tierra, será el río. Amanecer que tanto el corazón suspira.

Aguas prometidas

 

Libro publicado en París en traducción al francés.

 

 

Ventana

 

Junto al mar una ventana para mirar el mar. Cae enlodada la noche. Enlodado también el corazón de un desconocido que se pregunta la hora, en alguna parte, presintiendo ya el día. Sus malogrados sueños, por las ruinosas calles, se inundan de pena y de dolor. Desesperados sus ojos a la mitad del día, se cierran para soportar el tiempo. El polvo se posa sobre su cuerpo mientras duerme. Al final del día, se sienta en una piedra huérfana, junto a un río. No quiere ver nada, pero ve a las dolidas aves que al crepúsculo se acercan. Mira también, en el reflejo del agua que recorre, entre las estrellas y la luna, su perfil desordenado, sus negros ojos que lo miran mirarse.

Deseamos ver la Luz
Deseamos ver la Luz

Deseamos ver la Luz

Libro publicado en francia en versión bilingue por Editions de l'Atlantique

 

 

UNO

La sensación del agua que cae, el vacío que imprime sus colores, la muerte, el otro lado de tu sombra, el otro, el ruido que se esconde entre tus ropas viejas, allá, lejos, en el campo que se abre, en las dunas, en aquellos graderíos oscuros, en aquella palabra que te falta pronunciar, el recuerdo, la rama que golpea el viento, los ojos que desesperadamente duermen en el centro de la noche, tu cuerpo, sobre aquella cama dura, sobre aquel extenso territorio que desgraciadamente no te pertenece, nada, ni el aire que respiras, ni las luces que violentas obstruyen tu camino, ni aquellas imágenes que debes ver a pesar tuyo, imágenes rotas, imágenes de donde cuelgan el vicio, la miseria, imágenes de rostros que brillan por sí solos, otros gobiernan tus sentidos, todo se inunda de otras voluntades, nada es nuestro.